¡ Oh Santa Vera Cruz de Cristo, Señal Insigne de nuestra redención, árbol fielisimo y luminar de la religión sacrosanta, que milagrosamente te mostraste a Santa Elena y, enhiesta en el monte Calvario, eres luz y guía de todos los hombres y fin de nuestros más caros anhelos! Cargada sobre los divinos hombros de Jesús, enséñanos a llevar nuestros trabajos y aflicciones. Doblando su sagrado cuerpo sobre las piedras de la calle de la Amargura, ayúdanos a levantarnos de la postración del pecado. Recibiendo sus desnudas y maceradas carnes y empapada en su sangre preciosísima, haz que en la hora de la muerte, abrazados a tan excelsa figura, depositemos nuestro último aliento corporal en el sagrado leño y seamos llevados a la presencia de Aquel que, muerto por nosotros, se muestra en el cielo resucitado y glorioso Jesucristo Nuestro Señor.

 

Quinario en honor al Stmo. Cristo de la Vera-Cruz

QUINARIO EN HONOR DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO CON EL TÍTULO DE
SANTÍSIMO CRISTO DE LA VERA-CRUZ.

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

ACTO DE CONTRICIÓN:

Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, creador Padre, redentor mío, por ser Vos quien sois, bondad infinita, porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido. Ayudado por vuestra divina gracia, propongo firmemente, nunca más pecar y cumplir la penitencia que me fuera impuesta. Amén.
OFRECIMIENTO:

Cristo de la Vera-Cruz, tú me llamas amoroso y yo vengo presuroso a contemplar tu pasión. Quiero con gran devoción y gemidos continuados, con dolor de mis pecados, practicar las diligencias y ganar las indulgencias por los vivos y muertos.

 

Oración

¡Señor y Dios Nuestro! Los que humilde y fervorosamente veneramos tu bendita y secular imagen en la advocación de la Santísima Vera-Cruz, queremos hoy meditar el profundo Misterio de ese Árbol Sacro-Santo, faro de la humanidad zozobrante, al que voluntariamente te abrazaste para salvarnos del pecado y darnos ejemplo de vida.

Proclamemos jubilosos el triunfo de la Cruz y adoremos fervorosos el sacrificio precioso en el que murió Jesús.
“Toma tu Cruz y sígueme”. Tu nos has dicho Señor. Contigo vamos a tomarla, con tan dulce carga te amaremos mejor.
Formando un haz apretado como has querido tú, caminaremos hermanados siempre a tu Cruz abrazados ¡Cristo de la Vera-Cruz!
Te rogamos nos concedas vivir siempre tu Hermandad y siguiendo tras tus huellas, que al fin lleguemos por ellas a gozar tu Eternidad.

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu Reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden, no nos dejes caer en tentación y líbranos del mal.

ORACIÓN FINAL:

Aunque enclavado en la Cruz entre horrorosos tormentos, profieres dulce acento Cristo de la Vera-Cruz. Eres fuente de virtud que gracia está brotando un manantial de salud. En la sombra de la vida tu Amor nos sirva de luz, consuela el alma afligida, Cristo de la Vera-Cruz. AMÉN.