Artículo publicado en el Boletín Anual de la Hermandad de Belén del año 2015. Realizado por Don Francisco José Fernández Quintero,

"En recuerdo a todas las personas
que dedicaron gran parte de su vida
a conservar el legado de sus antepasados
y mantuvieron viva la Fe y el Amor
por nuestra Madre, la Virgen de Belén"


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Las restauraciones del Retablo Mayor de la Ermita

Transcurría el año 1974, siendo Hermano Mayor Don Francisco Rodríguez Valladares cuando la Junta de Gobierno, reunidos en sesión extraordinaria el día 12 de marzo, acuerdan restaurar el retablo Mayor de la Ermita debido a sus malas condiciones de conservación por el paso del tiempo y la polilla.
Pero retrocedamos unos años y veamos las transformaciones que ha sufrido el retablo de nuestra ermita desde que llegó a Pilas procedente del Convento de la Asunción de Sevilla.
Primitivamente el altar de la Santísima Virgen de Belén, según los datos que consta en las actas e información dadas por personas mayores muy vinculadas a la Hermandad, había un altar de dos cuerpos dorados rodeado por pinturas con escenas bíblicas y frailes. En el acta de 9 de junio de 1776, la junta de gobierno con otros hermanos colaboradores, acuerdan recaudar fondos a partir de donaciones particulares para dorar el retablo de la Virgen y nombran una comisión formada por un grupo de hermanos, el Rdo. P. Fr. Manuel de San Basilio y como depositario de las limosnas a D. Francisco Gil Bernal. El precio del dorado quedó ajustado con el dorador en “Tres mil quinientos reales de vellón”. En esa época la ermita consta de la Qubba, el presbiterio y un primer cuerpo o nave central (de dimensiones más reducidas que la actual) con suelo de ladrillos y una pequeña puerta central.
El 19 de junio de 1873, D. Cristóbal Pérez y Romero, párroco de Pilas, recibió un retablo “con dos cuerpos, tallado y dorado con columnas salomónicas y dos cuadros al óleo incrustados en el mismo”, sigue diciendo el documento que sus medidas eran “seis varas y media de alto y dos y media de ancho” y que además se entregan “un púlpito y dos ángeles”

Dicho retablo estaba custodiado en la Casa Grande situada enfrente de la Ermita y fueron los dueños los que interceden para que fuese donado y colocado en la Ermita de Belén. Fue en mayo del siguiente año cuando el cabildo de la Hermandad se reúne, según consta en el acta de 17 de mayo de 1974. Estaba presidido por el señor cura párroco D. Cristóbal Pérez y Romero, con la asistencia del alcalde-presidente de Pilas D. Antonio Becerril Rodríguez y siendo el Hermano Mayor D. Pedro Moreno Montero. Acuerdan recolectar fondos y arbitrar los medios a fín de colocar en la Ermita el Altar traído de Sevilla de las Monjas de Ntra. Sr. de la Asunción por orden del su E.M.R.D. Luis de la Lastra y Cuesta, arzobispo de Sevilla.
El Retablo Mayor de la Ermita de Belén es de estilo Barroco, con cuatro columnas salomónicas, de mediados del siglo XVII. Procede del convento mencionado anteriormente, mercedarias calzadas de la Asunción de Nuestra Señora, hoy desaparecido y que estaba situado en la actual calle Alfonso XII. Sobre el Retablo, estilo y características del mismo, hizo un estudio muy completo la profesora María Josefa Caro Quesada y publicado en el libro sobre la Historia de Pilas, Volumen 3.

 

Con el paso de los años, el retablo ha sufrido varias modificaciones que podemos observar en las fotografías adjuntas las cuales nos han servido de ayuda para la redacción del documento.
La primera restauración fue acometida en los últimos años del siglo XIX. La mala fortuna y las jugadas de la meteorología se unieron para que un rayo hiciese estragos en la ermita provocando un incendio. Aconteció el día trece de Marzo de 1892 y quedó destrozado parte del techo, paredes y parte del retablo de la Virgen. En el acta de cuatro de Mayo de 1907 se acuerda colocar un pararrayos en la veleta de la capilla para evitar otro infortunio.
En la fotografía nº 1, de principios del siglo XX y que se conserva en la Hermandad, observamos varias diferencias con el actual. En primer lugar el camarín de la imagen de la Señora de Belén no existía como tal. Se aprecia una peana sobresaliente sobre la cual está situada la Virgen. También sabemos que no había Sagrario como actualmente lo conocemos en la base del cuerpo central del retablo, ya que la reserva del Santísimo Sacramento no queda establecida en la ermita de manera permanente hasta 1947 y el altar eucarístico está adosado al mural, de manera que el sacerdote oficiaba la santa misa de espalda a los fieles como era habitual en aquella época. El hueco de la hornacina del cuerpo principal (arco del camarín) tenía dimensiones más reducidas que las actuales. Se puede observar en la foto, el escudo de la orden de La Merced al completo; hoy sólo apreciamos su mitad inferior. A ambos lados dos lampararios, que en un principio iluminarían a la Santísima Virgen con la ayuda de carburo o de cera, nos recuerdan los años en que no contábamos con la corriente eléctrica.



Foto posterior es la publicada en el boletín anual del año 2008 sobre el altar Mayor, fechada en 1936 y realizada por el fotógrafo de la época D. Antonio Sancho (foto nº 2). Las características del retablo son las mismas antes citada con el añadido de que vemos en los laterales una especie de columnas pintadas imitando el mármol para ocultar el hueco que había entre el retablo y las paredes laterales. Y apreciamos la desaparición de los lampararios sustituidos por la bien recibida luz eléctrica.

 

Más tarde, según se recoge en el acta de 1 de junio de 1942, se dice: “…el Hermano Mayor D. José Rodríguez propone de manera maravillosa la idea concebida y estudiada de bastante tiempo de la construcción de un camarín adecuado, decente y decoroso para la Santísima Virgen, obra que tendría en si poco gasta, pues tal camarín existe de antemano y con solo pequeñas reformas, quedaría maravillosamente realizado.” Por tanto se adecua el camarín con suelo de madera y las paredes son pintadas por Diego Catana. Al estar la Virgen más lejos y para que pudiera verse con su ráfaga en todo su esplendor, el retablo sufre algunas variaciones: El arco del camarín sube alrededor de 50 cm con lo cual el escudo mercedario se trunca y solo aparece la mitad. En la parte baja del arco se sustituye la peana sobresaliente por dos cartelas dorados y en el centro se coloca un Sagrario de estilo gótico, propio de la época de los años 40-50. Creemos que el sagrario fue realizado por carpinteros pileños. Los candeleros antiguos son sustituidos por dos arañas de luces más modernos. Foto 3.
La última restauración se empezó a realizar en 1974. Fue en sesión extraordinaria el día 12 de marzo cuando acuerdan su restauración que sería llevada a cabo por el dorador sevillano D. Luis Sánchez Jiménez, quien previamente había examinado el Retablo y manifestó que se encontraba en muy malas condiciones de conservación debido al paso del tiempo y a la polilla que tenía (luego se descubrió que todo la Ermita tenía una plaga de Termitas). Dijo que de no repararse corría el peligro de perderse esta maravillosa obra de arte del Barroco sevillano.
El presupuesto inicial fue de 634.000 pesetas. En dicha restauración se respetaría al máximo es estilo y calidad del retablo, pudiéndose inspeccionar por expertos en la materia, antes y después de efectuarse las obras.
El trabajo de restauración consistió en las siguientes fases según consta en el contrato que se hizo con el dorador:
1ª.- Realización de veinticinco metros aproximados de crestería tallada, dorada y patinada, siendo su ancho máximo de 0,25 centímetros y 0,03 de grueso en relieve.
Realización de dos Cartelas-cartabón talladas, doradas y patinadas, de medidas proporcionales a los huecos de esquinas. Fondo del medio punto.
Realización de una Cartela-escudo Hermandad en ella, sujeta por dos angelitos como remate del penacho, tallada, dorada y policromada así como patinada según conjunto, las medidas de esta cartela estará proporcionada al sitio de colocación de la misma.
Realización de tableros y una ménsula soporte del Sagrario, tallada, dorada y patinada, las medidas serán según pida el sitio, una vez retirada la mesa altar existente hoy.
2º.- Restauración general en el Retablo de piezas que falten o deterioradas, tanto en molduraje, talla o carpintería. Así, como detalles de penachitos o apliques que hiciesen falta en su conjunto, desde luego dentro de su estilo.
Limpieza de Cuadros del Retablo y patinado dentro de la entonación general del mismo, del que hiciese falta para así conseguir armonía en su conjunto.
3.- Limpieza general del Retablo, restauración de faltas de preparado grietas y dorado, así como de policromía en todos sus cuerpos.
Restauración de la pintura de sus columnas, preparado dorado y policromado nuevo de todas las piezas nuevas reseñadas antes, así como la restauración general de todas las columnas. Todas las piezas nuevas reseñadas antes, así como la restauración general de dorado será realizado con oro fino de Ley siendo el mismo del color más aproximado al que tiene el Retablo.
Los materiales que se utilicen serán todos de primera calidad, siendo por cuenta de este Taller dentro de este presupuesto: La mano de obra, materiales, oro fino, dietas y transporte de personal, estando esa Hermandad fuera de responsabilidades de Seguros durante el transcurso del trabajo. Si bien, será por cuenta de esa Hdad. la colocación del andamiaje necesario, siendo éste de toda garantía y seguridad.
Para el inicio de las obras se contó con un ofrecimiento anónimo de 200.000 pesetas y una petición que se hizo a todo los vecinos de Pilas. Todos estos acuerdos aprobados en Cabildo y refrendado por el Sr. Cura Párroco D. José Salgado González, fueron enviados al arzobispado de Sevilla para su aprobación siendo aprobado por el Vicario General D. Antonio Domínguez Valverde.
Una vez empezada la restauración y dorado el primer cuerpo superior se tuvo que parar el trabajo y acudir a arreglar la ermita de la plaga de termitas. Lo que en un principio estaba previsto terminar en dos años duró algo más de cinco. De la restauración de la Ermita en los años 75-76 hablaremos en el próximo boletín.

 

El importe final de la restauración ascendió a 914.000 pesetas, debido al incremento de la mano de obra y otros arreglos posteriores. Los pagos se efectuaron de la siguiente forma:

15-05-1974….. 200.000 pesetas
20-12-1974….. 100.000 pesetas
27-07-1975….. 50.000 pesetas
20-12-1975….. 25.000 pesetas
26-10-1977….. 74.000 pesetas
19-10-1978….. 100.000 pesetas
23-12-1978….. 50.000 pesetas
09-06-1979….. 75.000 pesetas
18-07-1979….. 75.000 pesetas
18-08-1979….. 100.000 pesetas
14-09-1979….. 40.000 pesetas
05-10-1979….. 25.000 pesetas
TOTAL: 914.000 pesetas

En el año 1976 y una vez restaurada la nave central de la ermita, la Virgen de Belén regresó a su Camarín, después de haber estado dos años en la parroquia. Mientras se continúa la restauración se coloca una gran tela roja que ocultó el retablo para que al mismo tiempo se pudieran celebrar la eucaristía y cultos en la Ermita. Fue en el verano de 1979 cuando se concluyó totalmente el retablo que actualmente conservamos.
Un elemento importante incorporado al retablo fue el Sagrario de Plata, donado por D. Juan Naranjo Cuesta y traído desde Granada. Hubo que acoplarlo en la parte central del Retablo. En la parte inferior y a modo de protección fueron colocadas unas baldosas de mármol rojo.